sábado, 11 de diciembre de 2010

historia de las centrales termoelectricas (2)(HECHO POR DANIEL AGUILERA)

Historia de las centrales termoeléctricas (Julio-2009)
Andalucía
La energía solar que llega a la Tierra equivale a unos 120 billones de kilovatios, o sea, más de 19.000 kilovatios por habitante, lo que viene a ser 340.000 veces la potencia nuclear instalada en el mundo. A lo largo de un año representa 14.000 veces el consumo energético mundial o 28.000 veces la producción mundial de petróleo. Son datos que aporta la revista especializada Energías Renovables en su extra sobre la energía solar.

Pues bien, de todo ese potencial apenas aprovechamos nada para nuestro consumo energético.

A finales de 2004, de paneles solares fotovoltaicos (los que obtienen directamente electricidad a partir de la luz, mediante células de silicio, material que complica y encarece mucho esta tecnología; los expertos calculan que aún podemos necesitar dos décadas para el desarrollo a gran escala de esta energía) teníamos instalados sólo 39 megavatios (el tercer país de la UE, aunque muy por debajo de Alemania, con 794 megavatios, y Holanda, 48). Pero la desolación es mucho mayor en energía solar térmica (los sistemas que captan el calor de la radiación solar, y cuya aplicación más conocida a nivel doméstico es calentar agua); aquí estamos los séptimos, por detrás de Alemania (que, disponiendo de muchísimo menos sol, tiene instalada una superficie de paneles 16 veces superior a la nuestra), Grecia, Austria, Francia, Italia y Holanda. Son datos del barómetro EurObserver. “Con todo el sol que tenemos, más la tecnología, más las ayudas públicas, que estemos así es una situación paradójica”, según Javier García Breva, director del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, (IDAE), que depende del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.

El tercer pilar para el aprovechamiento energético del sol –aparte de los paneles fotovoltaicos y la solar térmica a pequeña escala- es la energía solar térmica de media y alta temperatura, las plantas industriales de generación de electricidad, hasta ahora explotadas comercialmente sólo en California (EE UU).

Algunos se aventuran a hacer comparaciones con el boom de la energía eólica en España de los últimos diez años, energía renovable que cuenta ya con una potencia instalada de más de 8.000 megavatios y nos coloca a la cabeza del mundo, junto con EE UU y Alemania.

Año 1981. Comienzo del túnel. A finales de los setenta se ha producido la gran crisis mundial del petróleo. Nueve países se unen en la Agencia Internacional de la Energía para buscar alternativas. Uno de los proyectos en el que más ilusiones se depositan es la Plataforma Solar de Almería: para demostrar la viabilidad de transformar los rayos solares en electricidad. Poco después, el Ministerio español de Industria pone en marcha un proyecto similar en la misma finca del desierto de Tabernas, al lado de la internacional. Investigan sobre todo dos tecnologías: la de torre, con centenares de helióstatos que siguen el movimiento diurno del Sol para recoger los rayos y hacerlos converger, concentrarlos en un círculo de una torre donde la temperatura puede alcanzar los 1.000 grados, y la de colectores cilindro-parabólicos, que atrapan esa energía natural en hileras de aparatos cóncavos para calentar un líquido, hoy generalmente aceite; aquí se alcanzan temperaturas de 400 grados. La idea básica: obtener por uno u otro medio vapor de agua para activar una turbina.

Año 1986. Los precios del petróleo se vuelven a estabilizar; la investigación solar pierde interés; siete países de la agencia abandonan el proyecto de Almería –Estados Unidos, Italia, Grecia, Bélgica, Suecia, Suiza y Austria– y se quedan solos Alemania y España. Firman un convenio y deciden tirar para adelante con la PSA, aunque la ansiada eclosión no llega. Sin abandonar la idea primera de investigar para obtener electricidad, la PSA se diversifica: ensayos de eficiencia energética en la edificación, desalinización de agua (con costes aún poco competitivos), tratamiento de materiales a altas temperaturas (lo que les ha llevado a involucrarse en la investigación espacial, pues en el horno solar consiguen probar la resistencia de los materiales a altísimas temperaturas: alcanzan 1.000 grados en un minuto) y líder mundial en experimentos de química solar, destrucción de residuos de plaguicidas por los rayos ultravioletas de la luz solar.

En 1998, Alemania entra en crisis económica, decide mantener una presencia simbólica en Almería y se retira, aunque sigue enviando científicos a formarse a Tabernas a través de la firma de convenios concretos –este año ha habido 12 ingenieros alemanes en la planta–. España, a través del organismo oficial de investigación Ciemat (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas), asume al 100% la gestión de la PSA, sus objetivos y costes. El empeño continúa, aunque a veces cunde el desánimo.

2005, giro de 180 grados. Se vislumbra el final del túnel. Lo cuenta Diego Martínez: “Mire, es que llevamos aquí mucho tiempo y siempre hemos esperado esto. Tenemos todos mucha fe, y confiamos en que de aquí a 2010 éste sea el nuevo boom de las renovables”.

En junio de 2006, se inaugura en Sanlúcar la Mayor (Sevilla) la PS10, la primera central de energía solar de alta temperatura que funcionará comercialmente en Europa, que se enganchará a la red.

No sólo eso, la PS10 será la primera central solar comercial en el mundo con la tecnología de torre –esa especie de faros en medio de terrenos áridos–. El mérito de tanta novedad mundial hay que reconocérselo al promotor, Abengoa (empresa fundada en Sevilla en 1941, presente ahora en 70 países y con una parte importante de su negocio volcada en el desarrollo sostenible). Se construye con tecnología totalmente nacional. Su potencia: 10 megavatios. La inversión: 35 millones de euros. Ya han solicitado permisos para poner en marcha otras dos plantas de 20 megavatios y otras tres de 50 cada una; en total, más de 200 megavatios.

A mediados de 2007 entró en funcionamiento en la provincia de Granada, en el Marquesado, la primera fase de Andasol, promovida al 70% por el grupo ACS y al 30% por Solar Millennium, una empresa alemana que lleva años empeñada en promover plantas solares en el mundo. Andasol I con una potencia de 50 megavatios y supone una inversión de 250 millones de euros. Un gran estreno para ellos también, con tecnología alemana desarrollada en España, en la plataforma de Almería. Medio año después echó a andar la fase II, con otros 50 megavatios, también en el Marquesado. “Y Solar Millennium ya está buscando socios en el sector eléctrico para Andasol III, con otros 50 megavatios”.

En el decreto de 1998 de fomento de las energías renovables, estableciendo subvenciones al kilovatio hora, sólo contemplaron la conexión a la red de los paneles fotovoltaicos, pero se olvidaron de la solar térmica. En el último Consejo de Ministros del Gobierno del PP, en la primavera de 2004, se corrigió por fin el desarreglo y se establecieron generosas ayudas a los kilovatios solares térmicos.

Cuando hablamos de una central de 10 megavatios (10.000 kilovatios), ésa es más o menos la potencia necesaria –a pleno rendimiento de la central– para abastecer el consumo doméstico de una población de 5.000 familias; cuando decimos 8.000 megavatios eólicos, ésa es la potencia suficiente para abastecer (si todos los aerogeneradores funcionaran a la vez a tope) a cuatro millones de viviendas.

En los últimos meses BrightSource Energy, con sede en California, ha firmado los dos contratos más grandes del mundo para impulsar la capacidad energética solar. La empresa construirá muy pronto la primera de una serie de 14 plantas que colectivamente suministrarán más de 2,6 GW de electricidad- suficiente para abastecer a cerca de 1,8 millones de hogares. Pero para alcanzar este reto BrightSource no usará células fotovoltaicas, sino que la empresa se especializa en “tecnología termosolar de concentración” en la que espejos concentran la luz solar para producir calor. Ese calor es utilizado posteriormente para producir vapor, que a su vez hace funcionar una turbina para generar electricidad.

Portugal ha construido la mayor planta del mundo de producción de espejos cilindro-parabólicos para plantas termosolares. La empresa Saint-Gobain con el apoyo del Gobierno portugués, ha aumentado su capacidad de producción a un total de 2 millones de metros cuadrados anuales de espejos. Con esta capacidad de actuación, la empresa tiene un suministro equivalente a cinco campos solares con una potencia de 50 MW cada uno, que permite cubrir las necesidades anuales de una población de 150.000 habitantes. También se reducirán en 149.000 toneladas de CO2 las emisiones con respecto a una central tradicional de carbón

Las estaciones termosolares poseen una serie de ventajas en comparación con los proyectos fotovoltaicos. Se construyen normalmente a una escala mucho más grande e históricamente sus costes han sido menores. En comparación con otras fuentes de energía renovable, son probablemente mejores a la hora de alcanzar una carga eléctrica comercial. El calor que se genera puede ser almacenado, por lo que el rendimiento de una planta termosolar no fluctúa tanto como el de un sistema fotovoltaico. Más aún, desde que se usa una turbina para generar electricidad a partir del calor, la mayoría de las plantas termosolares pueden ser fácilmente complementadas con calderas de gas natural de una manera económica, permitiendo su funcionamiento con una fiabilidad comparable a la de una planta de combustibles fósiles.

Para maximizar la energía que puede ser captada del sol, las instalaciones solares se crean en regiones que disfrutan de luz solar diaria sin interrupción en la mayor parte del año. Según Mark Mehos del Laboratorio Nacional de Energías renovables de América (NREL), la energía termosolar podría generar en teoría 11.000 GV en el sudoeste de EE.UU. Esto constituye 10 veces la capacidad de generación existente en Estados Unidos.

Las plantas termosolares sin almacenamiento pueden funcionar un 30% al año, pero con almacenamiento esta operatividad podría subir hasta el 70% o más. Desgraciadamente, el almacenamiento es caro y sólo es económico cuando se proporcionan incentivos. En España, por ejemplo, los productores de energía termosolar reciben primas estatales garantizadas.



El uso de la energía solar térmica de concentración (ESTC) es aún incipiente pero podría suministrar un tercio de la electricidad mundial en 2050, según Greenpeace. Sin embargo, para alcanzar esta cifra se requeriría una inversión anual de 174.585 millones de euros para 80.827 MW, por ello con menor inversión la potencia podría llegar al 15% de la demanda energética mundial en 2050, con un coste de más de 90.000 millones de euros al año. Con el uso de esta tecnología, el ahorro de emisiones de CO2 oscilaría entre 55.250 millones de toneladas y 28.318 millones, frente a la electricidad con combustibles fósiles.

A corto plazo, una inversión mínima de casi 2.000 millones de euros anuales generaría una potencia de 566 MW (algo superior a la de la central nuclear de Garoña) en 2015, según un informe de la organización ecologista.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada